CONOCE A IRÉNE
Para quienes sienten que el arte siempre fue suyo, pero el mundo los convenció de que no.
Hola mis belles,
Hay algo que muchas personas en nuestra comunidad comparten:
Crecieron rodeadas de color, sonido y símbolo.
De rituales que nadie les explicó, pero que el cuerpo recordaba.
De una creatividad que en algún momento se volvió obligación, adorno, o simplemente... desapareció.
Y llegaron aquí buscando algo.
No siempre saben exactamente qué.
Pero lo reconocen cuando lo encuentran.
Soy Iréne.
Nací y crecí en tierras Huetares no cedidas en Costa Rica.
Me convertí en madre en tierras Taínas en las Islas Vírgenes.
Hoy vivo y trabajo en tierras Doeg y Piscataway, en los EE.UU.
Soy artiste interdisciplinarie, guía de prácticas restaurativas y de formación, soy biocientífica.
Mi linaje refleja la complejidad de nuestra región: raíces en la selva mesoamericana, con conexiones a Europa, África del norte y subsahariana, y Asia occidental.
Esa mezcla no es solo historia. Es lente. Es método.
Mi trabajo vive en el cruce entre el arte contemplativo, la ciencia del ser vivo y la memoria que quiere ser recordada.
PUEDE QUE HAYAS VISTO MI TRABAJO EN
Antes de poder hablar con claridad, ya dibujaba.
Mujeres, siempre mujeres.
Figuras que no reconocía, pero que mi mano conocía de memoria.
Años después, cuando recibí mis resultados de ADN y trazé los orígenes en un mapa, encontré algo que no tenía explicación racional:
Las mujeres que dibujé de niña corresponden geográfica y étnicamente a mis propias raíces ancestrales.
No lo aprendí. Lo recordé.
El arte también me salvó.
No es metáfora.
En medio de lo que viví en la infancia — abuso psicológico y físico — encontré que si dibujaba lo que no podía decir, algo se movía.
El dolor pasaba del cuerpo al papel.
Y yo podía respirar.
Eso fue mi primera meditación de arte contemplativo, aunque no tenía nombre para ello.
Todo lo que hago hoy nació de esa niña con un lápiz en la mano.
La ciencia vino después. La formación vino después.
La certeza de que el arte es medicina, esa la llevo desde antes de tener palabras.
Pasé años trabajando con la vida a nivel molecular.
Lo que aprendí no lo dejé en el laboratorio.
Lo traje conmigo: el entendimiento de que todo está entrelazado. Todo es relacional y fractal.
Que el cuerpo recuerda lo que la mente olvida.
Que la creatividad no es decorativa. Es biológica, ancestral, urgente.
Durante más de veinte años he estudiado y practicado Creatividad Intencional®, meditación, yoga nidrā, sonoterapia y prácticas de memoria ancestral. En parte, mecanismos de supervivencia… Aprendo lo que más necesito.
He enseñado desde biología molecular hasta arte transformador.
Viví el agotamiento de creer que producir era lo mismo que crear.
Ese quiebre me llevó aquí.
Hoy acompaño a personas a reconectar con su imaginación, su cuerpo y su historia — a través del arte contemplativo, el sonido y la ritualidad simbólica.
¿Quieres empezar?
El Arte de Contemplar es la puerta de entrada.
Un kit descargable para quienes sienten que algo en ellas sabe crear, y quieren encontrar el camino de regreso.
Arte. Meditación. Escritura reflexiva.
Todo en un mismo lugar, a tu propio ritmo.
HUMANES FELICES